Vivir en el Ser

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Mi nombre es Marta y hace unos meses dí a luz el proyecto "Vivir en el Ser", desde el que propongo espacios de acompañamiento indiviudal y grupal a personas en procesos de transformación. Un espacio de reconexión, autoescucha y empoderamiento que ayuda a mirarse, reconocerse y abrazar el camino propio. La Kinesiología Holística, la Terapia Floral y la Comunicación Consciente son las herramientas que me acompañan en las sesiones. Muy agradecida a la vida por todo lo que cada día trae.

Mi nombre es Marta Colom. Nací en Zaragoza, España, hace treinta años, y me recuerdo desde niña preguntándome quién Soy, qué hago aquí en la tierra y cuál es mi propósito en esta vida. Sigo indagando en estas preguntas, disfrutando de la variedad de respuestas que cada nuevo día me ofrece.

Durante todo el tiempo he sentido el impulso de comprender la naturaleza humana, la vida en sociedad, y las distintas formas de vida que el ser humano encuentra para experimentar en la Tierra. Estudié Trabajo Social y Antropología Social y Cultural. Me especialicé en Mediación y Gestión de la Convivencia.

Participé en diversos proyectos acompañando a personas con diferentes situaciones, y necesidades. Ahondé en la Comunicación No Violenta basada en el modelo de Marshall Rosenberg y compartí su práctica en diversos espacios, ofreciéndola como el regalo que para mí fue conocerme a través de ella. Comenzó a atraerme la forma de trabajo grupal, el círculo como símbolo de encuentro y sanación y me formé en Facilitación de Grupos. Acompañé a personas que formaban parte de colectivos y asociaciones, en diferentes contextos y momentos grupales.

Y durante este tiempo, tan interesada por entender, por conocer, por aprender… me habitó el cansancio de buscar afuera y comencé a sentir la profunda necesidad de vivir más conectada a la naturaleza y dejar la vida en la ciudad. Casi sin darme cuenta me hallé viviendo durante tres años en un pueblito del prepirineo aragonés, aprendiendo a convivir con los ciclos, cultivando un huerto, haciendo leña, trabajando la artesanía en madera con mis manos y acogiendo lo que cada nuevo día traía.

En un momento de gran apertura de mi Ser, dejé que me acariciara la invitación a sentir, a vivir desde el corazón. Dejé ir todo lo que configuraba mi mundo hasta ese momento, y comencé un proceso de silencio y escucha que me sumergió en un profundo camino de autoconocimiento y cuidado. Dejé de luchar para cambiar el mundo. Entregué las armas, y me rendí a la Vida que Es.

La nada.

Y el todo.

Un vacío que a su vez era expresión de completitud y gratitud. El silencio, la escucha y el cuidado hacia el cuerpo me fueron trayendo de vuelta a casa, un vaivén que acunaba mis sombras y dejaba entrever mis luces.

El recuerdo paulatino de quien soy, de mi poder. Reconecté con mi Ser Mujer, con mi ciclo lunar, integrando los arquetipos femeninos y honrando la fuerza de la Diosa que habita en mí. Descubrí la sabiduría que el silencio ofrece cuando te rindes a escucharlo. Me abrí a dejarme ser, a sentir, a sanar. Me entregué a la fuerza de la noche oscura, a todo su poder y belleza.

Durante este viaje, han ido apareciendo las señales que me han guiado hasta el siguiente alto en el camino. Ahora puedo ver que no he estado sola ni un solo momento, me rindo a la fuerza que me sostiene y me ama incondicionalmente. Siento como esa fuerza soy también yo misma. Las señales me fueron llevando hasta conocer la Kinesiología Holística, en un momento en que mi cuerpo me pedía escucha y cuidado.

Después de experimentar el regalo que esta herramienta aporta en el proceso de ser salud, me formé en Kinesiología Holística y Radiestesia y ahondé en el trabajo con las Flores de Bach. Y así es como he llegado hasta este momento de mi vida, en el que acompaño a personas a través de estas herramientas y ofrezco un espacio de quietud para el reencuentro con nuestro Ser más profundo. Estoy aprendiendo a enraizarme en mí aprovechando lo que está vivo y la vida me regala en cada momento. En mis vínculos, en situaciones que me cuesta comprender, en la forma de tratar a mi cuerpo, en la escucha, en el dolor… Cada escenario es una nueva oportunidad que tengo para actualizar toda mi capacidad. Y ahora, lo que se abre ante mí es una invitación a darme y a recibir. La escucho, y puedo sentir en ella los sonidos de la tierra, del viento, del agua, y del fuego.

Respiro profundamente en este mundo. Inhalo toda su belleza, sus infinitas posibilidades, el amor incondicional de la madre tierra, la sabiduría compartida por todos los seres que la habitamos.

Y exhalo toda mi gratitud, amor, y disponibilidad infinita para darme a la Vida. me a la Vida.

CONTACTO
 info@vivirenelser.es
 669684602

Provincia: Zaragoza

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